El verano trae consigo temperaturas altas, sol intenso y jornadas en las que sin aire acondicionado se hace muy angustiante realizar cualquier actividad.
Por eso es interesante cuidarlo y conseguir que dure el mayor tiempo posible.
Cuidar tu aire acondicionado mejora su rendimiento, alarga su vida útil y te ahorra reparaciones costosas. Un equipo bien mantenido puede funcionar a la perfección durante muchos años, mientras que uno descuidado puede empezar a fallar mucho antes de lo esperado.
La clave está en combinar un uso responsable con tareas de mantenimiento preventivo: encenderlo cuando aprieta el calor está genial, pero tienes que asegurarte de que cada componente esté limpio, en buen estado y trabajando sin sobreesfuerzos. Con unos hábitos sencillos y revisiones periódicas, puedes disfrutar de un aire fresco y eficiente temporada tras temporada.
Un aire acondicionado de calidad puede durar entre 15 y 20 años si recibe un mantenimiento adecuado.
Factores como el uso intensivo, la calidad de la instalación, el clima y la frecuencia de limpieza influyen deforma directa en su longevidad.
Sin los cuidados necesarios, esa cifra puede reducirse, obligando a sustituir el equipo mucho antes de lo previsto. Mantenerlo en buenas condiciones no solo alarga su vida útil, sino que también garantiza un rendimiento óptimo y un menor consumo energético.
Un mantenimiento regular es clave para que tu aire acondicionado funcione como el primer día. Aunque algunas tareas requieren a un técnico especializado, hay acciones sencillas que puedes realizar tú mismo para alargar la vida del equipo y mejorar su rendimiento.
Los filtros son la primera barrera contra el polvo, polen y otras partículas en suspensión. Con el uso, se obstruyen y reducen el flujo de aire, obligando al equipo a trabajar más y aumentando el consumo eléctrico.
Con el paso del tiempo, las bobinas acumulan polvo, grasa y restos del ambiente. Esta capa actúa como aislante, dificultando el intercambio de calor y reduciendo la eficiencia del sistema.
En equipos con conductos, el polvo y la humedad pueden generar obstrucciones y favorecer la proliferación de moho y bacterias. La unidad exterior también puede llenarse de hojas, tierra y suciedad que limitan la ventilación.
Realizar estas tareas cada pocos meses puede marcar la diferencia entre un aire acondicionado que dura más de 15 años y uno que empieza a fallar antes de tiempo.
Además del mantenimiento regular, la forma en que utilizas tu aire acondicionado influye en su rendimiento y durabilidad. Estos hábitos sencillos pueden ayudarte a optimizar el consumo y evitar un desgaste innecesario.
Que tu unidad de aire acondicionado dure más tiempo no depende solo del mantenimiento.
También influyen:
Un mantenimiento regular, combinado con un uso inteligente y una instalación de calidad, puede alargar la vida de tu aire acondicionado muchos años y evitar reparaciones costosas.
En Grupo Jarama contamos con equipos, recambios y accesorios para que tu climatización funcione siempre como el primer día.
Consúltanos para encontrar la solución perfecta para tu hogar o negocio.
0 Comentarios