Tener una caja de herramientas en casa nos ahorra más de un contratiempo. Un tornillo que se afloja, un cuadro nuevo, una estantería que queremos instalar o un mueble que toca montar. Son tareas pequeñas, pero pueden complicarse si nos falta la herramienta adecuada.
Tampoco hace falta llenar un armario de herramientas. Para las reparaciones y tareas habituales del hogar podemos empezar con un equipo básico, versátil y bien organizado.
En esta guía repasamos qué herramientas debemos tener en casa, para qué sirve cada una y qué materiales conviene guardar junto a ellas.
Una buena caja doméstica debe cubrir las tareas que hacemos con más frecuencia: medir, apretar, cortar, sujetar, clavar y nivelar.
Estas son las herramientas que consideramos básicas.
El martillo es uno de esos clásicos que conviene tener siempre a mano. Podemos usarlo para clavar, retirar clavos o ajustar pequeñas piezas.
Para casa suele bastar un martillo de tamaño medio. El modelo de uña resulta práctico porque permite extraer clavos sin recurrir a otra herramienta.
Los destornilladores nos sirven para montar muebles, apretar mecanismos, ajustar tiradores o desmontar pequeñas piezas.
Nuestra recomendación es contar, como mínimo, con:
Si tienen punta magnética, mucho mejor. Ayudan a sujetar los tornillos y hacen más cómodo el trabajo en zonas de difícil acceso.

Una llave inglesa nos permite trabajar con tuercas y tornillos de varias medidas sin tener que comprar una llave para cada tamaño.
Es útil para pequeños trabajos de fontanería, montaje de muebles o ajustes en diferentes elementos de casa.
La clave está en regular bien la apertura para que la llave abrace la tuerca y no la dañe.
Los alicates son otra herramienta muy versátil. Podemos utilizarlos para sujetar, doblar o cortar alambres y cables.
Unos buenos alicates universales suelen ser suficientes para una caja de herramientas doméstica.
Antes de colocar una balda, comprar un mueble o hacer un agujero en la pared, toca medir.
Por eso, el flexómetro es imprescindible. Nos ayuda a comprobar distancias y evita muchos errores que después cuestan tiempo y trabajo.
Para el uso doméstico, un modelo compacto resulta cómodo de guardar y manejar.
Abrir cajas, cortar cartón, ajustar plásticos o cortar materiales ligeros. El cúter acaba teniendo muchos usos en casa.
Conviene elegir un modelo con hoja retráctil y buen sistema de bloqueo. Cuando terminemos, la cuchilla debe quedar protegida.
Un cuadro torcido puede pasar desapercibido mientras lo colocamos. Cinco minutos después, no podemos dejar de mirarlo.
El nivel de burbuja evita ese problema. Nos permite comprobar si cuadros, baldas, estanterías y otros elementos están bien alineados.
Las llaves Allen aparecen en muchos muebles actuales. Si solemos montar o reajustar mobiliario, merece la pena guardar un juego completo.
Ocupan poco espacio y podemos resolver con ellas muchos pequeños ajustes.
Una caja de herramientas no está completa si guardamos herramientas pero olvidamos los consumibles.
Nos interesa disponer de un pequeño surtido para no tener que comprar material cada vez que surge una reparación.
Conviene tener varios tamaños de:
Aquí es importante recordar que no todos los tacos sirven para todas las paredes. Antes de hacer una fijación debemos comprobar el material sobre el que vamos a trabajar y escoger el taco adecuado.
Podemos guardar todas estas piezas en pequeñas cajas con compartimentos. Así evitamos tener tornillos sueltos por toda la caja.
Aunque a veces se confunden, no tienen el mismo uso.
La cinta aislante está pensada para trabajos eléctricos básicos y aislamiento. La cinta americana funciona bien como recurso para pequeñas fijaciones o reparaciones provisionales.
Nos gusta tener ambas porque ocupan poco espacio y pueden sacarnos de un apuro.
Las bridas ayudan a recoger cables, sujetar piezas ligeras y organizar elementos.
Son baratas, apenas ocupan espacio y complementan muy bien cualquier caja de herramientas doméstica.
No son imprescindibles para todas las personas, pero hay una herramienta eléctrica que puede marcar una gran diferencia: el taladro.
Si solemos colocar estanterías, montar muebles o hacer pequeños trabajos de bricolaje, un taladro atornillador puede ahorrarnos bastante esfuerzo.
Para un uso doméstico no necesitamos el modelo con más potencia del mercado. Nos interesa que sea cómodo, manejable y adecuado para los trabajos que solemos realizar.
También debemos comprobar siempre qué hay detrás de una pared antes de perforar. Cables y tuberías pueden pasar por zonas que no vemos.
El taladro sirve de poco si no tenemos la broca adecuada.
Podemos disponer de un pequeño juego para los materiales más habituales, como:
Antes de perforar debemos identificar bien la superficie y escoger la broca correspondiente.
Con las herramientas anteriores podemos cubrir buena parte de las tareas habituales del hogar.
Por ejemplo:
Nuestro consejo es empezar por estas necesidades reales. Si con el tiempo hacemos trabajos más específicos, podemos ampliar la caja poco a poco.
No necesitamos comprar veinte herramientas el primer día.
Nos interesa priorizar aquellas que resuelven varias tareas y que vamos a utilizar con frecuencia.
Unos alicates universales, una llave inglesa regulable o un buen juego de destornilladores cubren muchas situaciones.
Cuanto más versátil sea una herramienta, más sentido tiene incluirla en una caja doméstica.
Una herramienta debe permitirnos trabajar con buen agarre y control.
Antes de comprar podemos fijarnos en aspectos sencillos:
Es preferible tener una selección reducida que funcione bien antes que llenar la caja de herramientas que apenas vamos a utilizar.
El orden también importa.
Podemos colocar las herramientas que usamos con más frecuencia en la parte más accesible. Tornillos, tacos, clavos y otras piezas pequeñas deberían ir en compartimentos separados.
Cada cierto tiempo conviene revisar la caja, retirar elementos deteriorados y comprobar el estado de las herramientas.
Si sabemos dónde está cada cosa, una reparación de cinco minutos seguirá siendo una reparación de cinco minutos.
Si queremos empezar con lo básico, podemos utilizar esta lista como referencia:
|
Herramienta o material |
Uso habitual |
|
Martillo |
Clavar y retirar clavos |
|
Destornilladores |
Apretar y aflojar tornillos |
|
Llave inglesa |
Ajustar tuercas |
|
Alicates |
Sujetar, doblar y cortar |
|
Flexómetro |
Medir espacios y distancias |
|
Cúter |
Cortar materiales ligeros |
|
Nivel |
Alinear cuadros y estanterías |
|
Llaves Allen |
Montar y ajustar muebles |
|
Tornillos, tacos y clavos |
Fijaciones |
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Cinta aislante y americana |
Aislamiento y reparaciones provisionales |
Como punto de partida recomendamos martillo, destornilladores, llave inglesa, alicates, flexómetro, cúter, nivel y llaves Allen. También conviene añadir tornillos, tacos, clavos y algunas cintas.
Un juego de destornilladores, llaves Allen, martillo, flexómetro y alicates suele cubrir gran parte de los trabajos de montaje y ajuste.
No siempre. Si solemos instalar baldas, cuadros pesados o realizar trabajos frecuentes de bricolaje, puede ser una incorporación muy útil.
Deberíamos contar al menos con destornilladores planos y de estrella en varios tamaños. Las puntas magnéticas facilitan el manejo de los tornillos.
Podemos separar herramientas grandes de tornillos, tacos y accesorios pequeños. Los compartimentos y organizadores ayudan a encontrar cada pieza y mantienen la caja ordenada.
Una buena caja de herramientas no tiene por qué ser enorme. Tiene que responder a lo que hacemos en casa. Si empezamos con herramientas versátiles, materiales de fijación básicos y algo de orden, estaremos preparados para resolver muchas de esas pequeñas tareas que aparecen cuando menos lo esperamos.
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